miércoles 9 de noviembre de 2011

Recital, matrimonio y sofá-cama

No han sido días comunes las últimas jornadas que he vivido. Desde el Viernes en adelante, mi vida no ha transcurrido por los cursos normales de cualquier persona. Hoy, trato de poner las ideas en orden aprovechando que tengo una ventana de tiempo disponible y para contarles porque, además, hace días que no actualizo esta bitácora a la cual le tengo mucho afecto. Pero han sido días de emociones variadas y de pequeños sacrificios...pasé de completar el hecho de, en seis meses, ver en vivo a los dos Beatles que quedan vivos al matrimonio de un familiar muy cercano y al detalle de perder temporalmente la privacidad de mi cuarto. Pero vamos por partes...

El jefe de uno de mis hermanos tenía un par de entradas para el recital de Ringo Starr y su banda en Santiago el pasado Viernes 4; mi hermano trató de vendérmelas a un precio conveniente, pero yo sacaba cuentas y deduje que no podía pagárselas de inmediato porque tengo otros compromisos importantes este mes. Días después, mi hermano me llamó por teléfono y me insistió tanto que hasta me rebajó el precio y me ofreció facilidades de pago...y aunque tenía un compromiso muy importante al otro día, acepté y, al rato, era el poseedor de esas entradas. Obviamente, le pedí a Mi Musa Inspiradora que me acompañara al Movistar Arena y ella, encantada, aceptó la idea.

Nunca había estado en el Movistar Arena y era verdad el hecho que, desde todas las localidades (a mí me tocó en la parte de atrás de la cancha, a nivel de escenario) hay una buena visual. Nos juntamos con mi pareja y esperamos a una querida amiga que venía con su pareja también...y aunque quedamos en localidades separadas dentro del mismo sector, disfrutamos la previa y el post del recital. El concierto en sí estuvo bastante bueno; no podíamos esperar una batería de éxitos Beatle porque Ringo cantó muy pocos y le da prioridad a su etapa solista...pero alegra su energía a los 71 años que tiene y, además, los músicos que estaban con él no fueron mero acompañamiento, sino que aportaron más brillo al show. Sólo para mencionar a uno: notable la performance del multi-instrumentista Edgar Winter...tienen que conocer su trayectoria.

Trasnochado y todo (me dormí a las dos de la mañana y me fui a tender a una colchoneta en el cuarto del planchado), al otro día había que levantarse muy temprano para prepararse para un hecho que me llega muy de cerca. Uno de mis hermanos (el mismo que me vendió las entradas, de hecho) se casaba por la Iglesia con su pareja desde hace un par de años; hace tiempo no iba a una boda y el hecho de ser la ceremonia religiosa me tensionaba un poco por el hecho de no digerir bien lo relacionado con las religiones en el último tiempo. Pero fue una ceremonia sencilla y emotiva a la vez, hecha con mucho esfuerzo y la alegría de compartir la dicha de los recién casados.

El almuerzo posterior estuvo bastante bueno y, de a poco, los invitados más allegados a la Iglesia en la cual mi hermano y su flamante esposa participan se iban retirando, quedando más que nada la familia. El calor durante el día mermó un poco las energías y, a eso de la medianoche, ya estaba algo cansado y preferí retirarme a mi casa...de todos modos, ya había ido a dejar a Carola a su residencia y no quedábamos muchos en el lugar donde se hizo la recepción tras el matrimonio. Cuando todos nos encontramos en casa, mi hermano agradeció el tono de la tarjeta que le escribí pero, en tono de broma, también me criticó el monto del regalo; algo que en otro contexto me hubiese molestado, esta vez me lo tomé con humor.

Y como suele pasar, al otro día el almuerzo familiar estuvo bastante regado...sentía que no podía comer más, pero no podía despreciar la carne y el resto de los acompañamientos. Un Domingo aletargado que concluyó con un cambio en el lugar para dormir; mis tíos venidos desde el Sur ya habían regresado a su ciudad y, con eso, mi otro hermano pudo volver a su habitación...pero mi cuarto seguía ocupado por mi abuela (segunda vez en menos de dos meses que viene a mi casa y abusa de nuestra gentileza). ¿La solución? Había un sofá-cama que mi papá se encargó de arreglar en los días pasados y, aunque algo más cómodo que la colchoneta, igual seguía sin esa privacidad que tan necesaria es de cuando en cuando.

Varios apuntes para reflexionar y atesorar: por ejemplo, que me pude dar el lujo de ver, en menos de seis meses, a los sobrevivientes de The Beatles...y es algo que podré contarle a mis descendientes. La idea de casarme me sigue atrayendo, claro está...y aunque no faltaron los que me tiraron la indirecta preguntándome cuándo me tocaba el turno de comprometerme, llegado el momento daremos con Mi Musa Inspiradora (espero) el paso adecuado y, quizás, centrándonos más en la ceremonia civil que en otra cosa (los dos estamos a una distancia no menor de las religiones). Y aunque mantengo serias diferencias con mi hermano, me alegro mucho por él y le deseo lo mejor en su matrimonio...aparte, su esposa es una mujer muy trabajadora.

Y eso sería lo que tengo que contarles. Veré cuándo puedo volver por estos lados y con qué ideas para escribir, porque los días corren y algunos acontecimientos especiales se van cruzando con el día a día; de todos modos, las ganas de escribir y de comunicar siempre están así es que no serán semanas sino días los que dejaré pasar antes de redactar una nueva columna que, espero, les sea fácil de leer y que les inspire a comentar. Por ahora me despido, esperando que todos y cada uno de Ustedes sigan teniendo buenas jornadas. Cuídense mucho y estaremos en contacto. ¡Hasta muy pronto!

2 votos válidamente emitidos:

alvaro Locx dijo...

Hola pues que intensa y buena es la vida por Chile, yo te recuerdo con cariño y me ha preocupado ver tantas manifestaciones, ojala las cosas vayan a mejor.

lolet dijo...

Fui a ver a Ringo en Buenos Aires, y las ganas que le pone emociona, al margen de lo que provoca cuando se sienta a tocar la bateria, cuando sin proponermelo se me cayó un lagrimón